26 de mayo de 2009

La calle

En el fondo, nadie nos enseña nada. Y digo esto, quizá, por que soy autodidacta y porque creo en la importancia de aprender de uno mismo. En cuanto a los padres, en general, pienso que no saben educar, pues protegen demasiado a sus hijos. Yo aprendí más en el trabajo, de mis jefes, y de algunos desconocidos. Pero, sobre todo, aprendí de la vida; de joven me fascinaba la calle aunque ahora la deteste. Ahí, me llené de aventuras y de experiencia. Aprendí mucho más vagabundeando que en todas las escuelas por las que pasé.

En la fotografía, la 6ª Avenida en la zona centro de la Ciudad de Guatemala. Principios de los 60.

3 comentarios:

  1. Cuando yo era joven amaba la calle... igual que tú y por lo mismo

    aprendí ahí millones de cosas que no encontré en ningún otro lado

    aprendí de más de hecho, si eso es posible

    me volví parte de la calle en el mejor y peor de los sentidos hasta qeu en algún momento me tuvo que expulsar para evitarme morir quizá

    ResponderEliminar
  2. Y yo aprendí viajando, cambiando de paisajes, de gentes, de costumbres, de acentos... Asimilé lo mejor de todo ello, y algunas cosas no tan buenas, igualmente, pero todo eso me ha hecho ser la persona que soy, y no estoy a disgusto.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. La calle, yo me crié en ella; en un pueblo pequeño y en el campo.........

    ! Qué te voy a decir !, que la vida es polifacética, bonita y hermosa; somos pasajeros en ella. Calle, caminos, atajos...., gente....;
    ! Qué suerte haber nacido !

    Saludos.

    ResponderEliminar