Algunas cosas (imágenes, textos, música, ideas)
son vestigios de lo que se ha ido; nos muestran lo que fuimos, lo que hicimos.
Las conservamos para no olvidar y nos refugiamos en ellas porque nos ayudan a comprender, así como a reconstruír e interpretar nuestra experiencia. Gracias
a ellas entendemos nuestro paso por el mundo, y por eso, cuidarlas y evitar que
desaparezcan es importante para preservar nuestra identidad.




