14 de marzo de 2013
Regresar al pasado
Es imposible regresar al pasado. Si se pudiera, resucitaríamos a todos los
muertos y estaríamos todos vivos en un perpetuo presente. Recordar es lo único
que podemos hacer para conectarnos con lo que fuimos. Recordar es recrear
imágenes y experiencias pasadas, pensar en lo que pasó y volver a sentirlo,
pero —claro— de otra manera.
4 de febrero de 2013
Memoria y creación

La memoria da lugar a rutinas y costumbres que pueden ser un estorbo para superar nuestros errores. La memoria nos ata al pasado, como en el cuento El elefante encadenado de Jorge Bucay, pero también, permite sacar conclusiones de nuestra experiencia y nos ayuda a planear el futuro. Gracias a ella, es posible imaginar y modificar la realidad desde una nueva perspectiva (la de la experiencia y la distancia). De esta forma, podemos entender el hecho de recordar como un acto creativo, de reconstrucción, recuperación y cambio, más que de copia o simple repetición.
11 de enero de 2013
¿De qué sirve pensar, sentir, recordar...?

La vida se vuelve insoportable si la tomamos muy en serio ¿De qué sirve pensar, sentir, recordar...? ¡Todo cansa mucho! Quizá sería mejor no esforzarse tanto, no darle demasiada importancia a las cosas. Creo que a veces deberíamos saber renunciar, liberarnos de exigencias, dejar de conocer y explicar. A fin de cuentas nada es tan importante, y nadie —bien a bien— es capaz de comprender la vida.
22 de noviembre de 2012
Me acuerdo...V

Me acuerdo de querer salir corriendo; de querer huir hasta de lo que más amaba.
Me acuerdo
de lo que nunca fui.
Me acuerdo del color dorado de Italia en otoño.
Me acuerdo
de haber sido feliz sin darme cuenta.
Me acuerdo
de interminables momentos de monotonía.
Me acuerdo
de soñarme volando a baja altura sobre un mercado de coloridas frutas.
Me acuerdo de que alguna vez alguien me llamó Tartarín de
Tarascón.
Me acuerdo
de un mar embravecido embistiendo unas rocas.
Me acuerdo
que mojaba la cama mucho tiempo después de lo normal y que mi abuela quiso
ponerme un sensor de humedad con una campana.
Me acuerdo
de cosas que preferiría olvidar.
3 de noviembre de 2012
Noches de desvelo
14 de octubre de 2012
Las cosas como (no) son

No siempre tenemos el valor —o el descaro— de contar las
cosas tal y como fueron. Y esto, porque no
existe una memoria objetiva, clara, imparcial. Toda memoria es inventada, una particular muestra de nuestra
introspección llena de distorsiones y parcialidad. Tanta,
que incluso no nos importa el daño que podamos hacer a los
demás con nuestras revelaciones.
24 de septiembre de 2012
5 de agosto de 2012
23 de julio de 2012
22 de junio de 2012
Frases robadas
Por la calle oigo a veces fragmentos de conversaciones. Son retazos de diálogos y frases que la gente deja en el aire; palabras sueltas de los demás que escucho por casualidad y que guardo en la memoria como algo muy especial que me hace pensar e imaginar historias. Aquí algunos ejemplos:
[¿En qué momento empezó a cargarnos la chingada? —La
verdad, no lo sé, y tampoco me importa]
[¿Es tu prima? —Pues, más o menos]
[Créeme, no llego tarde por gusto]
[Este fenómeno maravilloso de la muerte, irrepetible,
además…]
[Te faltó decirles que tienes un marido bien cabrón]
[Y si no
quieres sufrir tanto, ¿por qué no te vas acostumbrando a tolerar todas esas cosas
que no te gustan?]
[Yo no soy pesimista, lo que estoy es
amargado]
[Perdona que te lo diga hasta ahora, pero es que me acaba de caer el veinte]
[Perdona que te lo diga hasta ahora, pero es que me acaba de caer el veinte]
[Nada he hecho de utilidad, ni pienso hacerlo]
[Cada día desconfío más de la gente alivianada… ya no creo en ella; tampoco creo en la falsa gentileza mexicana… Muchos mexicanos estamos hartos de vivir en este país. Pero, ¿a dónde nos vamos?]
[Cada día desconfío más de la gente alivianada… ya no creo en ella; tampoco creo en la falsa gentileza mexicana… Muchos mexicanos estamos hartos de vivir en este país. Pero, ¿a dónde nos vamos?]
[La verdad, ya me cansé de ser siempre el mismo]
[Y por eso pienso así, porque hace mucho
que no soy yo]
[No me acuerdo de mi padre; mi madre no volvió a verlo
después de que la embarazó de mí]
[Todo es nada]
5 de junio de 2012
Experiencia y memoria
24 de mayo de 2012
La influencia de mi madre
19 de abril de 2012
Me acuerdo... IV
Me acuerdo de haber sentido
vergüenza e incomprensión a la vez.
Me
acuerdo —en una mezcla de pesadilla y fascinación— de una tormenta en la que
estuve a punto de naufragar en un pequeño barco. Fue en las caribeñas aguas de
la Bahía de Amatique.
Me acuerdo de haber tenido una
disparatada esperanza.
Me
acuerdo de haber sido un estudiante irregular, capaz de lo mejor y lo peor.
Me
acuerdo de los insultos y regaños de mi maestra Valentina.
Me acuerdo del terremoto de 1957 en la Ciudad de México, cuando “El angelito” de la independencia se cayó.
Me
acuerdo de vagar por una calle oscura, fantasmagórica.
Me acuerdo de haber oído correr
unos ratones debajo de mi cama.
Me acuerdo que el amor por mi
madre me llevó a rezar por ella.
9 de abril de 2012
17 de marzo de 2012
Despistado
Siempre he sido un despistado, o quizá, no lo sé, un desmemoriado. Y si no, vean lo que escribí hace más de treinta años en un cuaderno de viaje: “Tomando un café en el
aeropuerto mientras espero el avión a Managua,
saludo a un hombre que no logro recordar de donde le
conozco. Al poco rato, me doy cuenta que era el mesero que me estaba sirviendo.”
San Pedro Sula, Honduras, enero de 1979
13 de febrero de 2012
Huellas de identidad
Algunas cosas (imágenes, textos, música, ideas) son vestigios de lo que se ha ido; nos muestran lo que fuimos, lo que hicimos. Las conservamos para no olvidar y nos refugiamos en ellas porque nos ayudan a comprender, así como a reconstruír e interpretar nuestra experiencia. Gracias a ellas entendemos nuestro paso por el mundo, y por eso, cuidarlas y evitar que desaparezcan es importante para preservar nuestra identidad.
27 de enero de 2012
15 de enero de 2012
Desmemoriado
Hasta qué punto puedo seguir llamándole memoria
a esta débil y discretísima percepción de huellas, imágenes, nostalgias y sensaciones
que yo tengo. Tengo una pésima memoria, y —aunque poseo cierto dominio del
lenguaje, y con ello posibilidades de elaborar relatos— me cuesta demasiado
registrar mi pasado. Soy, lo reconozco, un desmemoriado incapaz de repasar mis
experiencias, y por lo tanto, de comprender mejor mi propia historia.
6 de enero de 2012
20 de diciembre de 2011
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